La Curación: Energía Vital, la Magia de tus Manos

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Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre práctica de una terapia tan sencilla como la autocinética.
Una de las cosas más sorprendentes qué les ocurre a las personas cuando hacen pausas energéticas y practican la autocinética es que el cuerpo aprende a curarse a si mismo y a convertirse en su propio terapeuta. A menudo esto empieza por un impulso que sienten las manos de dirigirse hacia determinadas partes del cuerpo. Si te sucede, siente la libertad de darte golpecitos suaves, de masajear, vibrar, mover y tocarte de la manera que te sientas más cómodo, permite que tus manos busquen por tu cuerpo. Cuando te guías por tu llamada interna y realizas movimientos naturales estos te ayudarán a activar experiencias curativas.

Las personas que han practicado la autocinética descubren que cuanto más lo hacen más se afinan y más fácilmente sienten hacia dónde deben dirigir las manos, como tocar su cuerpo es una especie de aprendizaje natural e intuitivo.

Cuando practiques la autocinética con el propósito de curarte no caigas en la trampa de responder únicamente a los dolores y molestias que te resulten obvios, es decir, si tienes dolorido por ejemplo el músculo de las pantorrillas, no te limites a hacer llegar las manos a él y masajearte con un afán exagerado, en ocasiones nuestros dolores mejoran con más rapidez tocando terapéuticamente otra parte de nuestro cuerpo.

Normalmente cuando tenemos un dolor localizado nos olvidamos de que nuestro cuerpo es un sistema completo, pero como muchas de las tradiciones asiáticas nos recuerdan, somos un órgano formado por partes que están estrechamente relacionadas. Así que recuerda siempre este principio, y aparte de cualquier proceso de pensamiento que te conduzca únicamente a las partes doloridas, permite que las manos y el cuerpo se muevan como intuyen que deben hacerlo.

Si practicas la técnica durante un mínimo de 10 a 20 minutos quizá compruebes que la energía te calienta el cuerpo. Algunas personas aunque sudan profusamente tras cada sesión, descubren que esto les ayuda a sentirse todavía más digitalizadas. En algunas tradiciones antiguas el sudor que fluye de un cuerpo cargado de energía se considera una medicina por lo que se lo restriegan por las zonas más necesitadas del cuerpo, así que acepta el agua de la transpiración como una señal saludable de la fuerza, habrás encendido un fuego curativo en tu cuerpo.

Cuando practiques la autocinética tal vez quieras imaginarte que tus dedos son pequeños paladines que quieren improvisar algún movimiento sobre la superficie de tu piel.
Otra consideración importante tiene que ver con el lugar que escoges para la causa energética. Deberías escoger un lugar que sea bonito y que tenga una influencia edificante sobre ti. Desarrolla una actitud como la de los navajos, que tienen la teoría de rodearse de belleza natural para sanar y tienen visones plenamente conscientes de que el camino de la belleza es un camino seguro para la curación espiritual y para la alineación.
Todos deberíamos valorar más la belleza en nuestras vidas, bien sea a través de la forma en que nos vestimos, en el lenguaje que utilizamos, en cómo elaboramos y presentamos las comidas, el arte o simplemente llevando unas flores a casa de vez en cuando. La belleza eleva las vibraciones de tu vida y facilita el flujo de la energía curativa en tu hogar, es una medicina que deleita todos tus sentidos.

Como resumen para utilizarla autocinética con fines curativos, podemos decir que:

1. Permite que los movimientos naturales de la auto cinética te lleve a tocarte y a moverte de una manera espontánea.

2. Permite que los movimientos curativos sigan su propio curso y recuerda que es posible incluir desde una especie de masaje hasta un baile con los dedos, cuidar el cuerpo con vocalizaciones de sonidos y cualquier otro movimiento terapéutico improvisado.

3. Controla tu mente y permite que las manos y el cuerpo tengan su propia mente.

4. Practica tu curación en un lugar bello capaz de inspirarte.

5. Recuerda que lo más esencial de la cinética es entrar en la zona de alineación, en el lugar que resuena positivamente con la energía de la vida, ya que cuando estás alineado con respecto a la fuerza vital es más fácil activar tu proceso de curación interior y atraer la energía sanadora de la propia vida.

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Blanca Holanda. escritora de libros y novelas tales como: La coleccionista de sensaciones o Clandestina

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