Cómo Recuperar la Energía Vital: Consejos desde JAPÓN II

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Si resumimos un poco la práctica de la autocinética, podemos decir que con el primer paso nos movemos al fin de hallar un ritmo natural y al hacerlo sentimos el pulso que marca la verdadera iniciación de la autocinética. Una vez que se ha establecido este pulso rítmico, el cuerpo entra en el segundo paso que consiste en la libre expresión del movimiento corporal y sonido. Esta actividad es una auténtica liberación y transformación de los sentimientos, pensamientos e intuiciones interiores mediante su representación externa.

El segundo paso consigue el objetivo que se marca la meditación cuando te pide que te vacíes. La autocinética lo hace permitiendo que tu mundo interior hable por sí mismo hasta salir afuera al mundo exterior. Este baile y esta expresión externa pueden durar de dos a ocho minutos y son la preparación final que te conducirá a la zona de alineación, el lugar en el que te cargarás de energía vital.

El movimiento natural que se produce en los dos primeros pasos es análogo a esperar una ola en surf o una corriente e intentar remontarla. Este movimiento te llevará directamente al tercer paso con el que entrarás en la zona de alineación que te revitalizará. A partir de este momento serás menos consciente de lo que haces y te sentirás totalmente absorbido, como en un estado de trance, entrarás en una frecuencia que vibra con el pulso de la fuerza vital de la tierra y descubrirás que te cargas de energía.

Si lo que te está ocurriendo te emociona demasiado y empiezas recrearte excesivamente en ello, tú mismo te expulsarás fuera de la zona de alineación, o si empiezas a analizar que te está sucediendo o a preocuparte por si te durará ese estado, esperando que constituya una verdadera ayuda para ti, entonces te encallarás. Tu mente debe permanecer concentrada en la experiencia que llevas a cabo y no elevarse en un globo aerostático de observación y reflexión, debes permanecer en la tierra con tu experiencia sin permitir que tu mente flote por encima de ella. Estate presente en el ejercicio.

En la autocinética te propones intencionadamente entrar en un estado de absorción en ti mismo. El trance en la zona de alineación es a lo que se refiere el budismo Zen cuando habla del “centro del ser”, el lugar en el que tu vida se alinea del todo con la energía de la vida.

La zona de alineación que consigues con esta práctica es el mismo lugar que buscan los que practican la meditación y los que persiguen un estado de conciencia más elevado, los místicos en sus prácticas y sus viajes. Por eso, este es uno de los resultados más sorprendentes de la autocinética, sin el menor esfuerzo alcanzas lo que normalmente con otras técnicas tardas años en llegar.

La autocinética le enseña a tu mente a dejarse llevar por el flujo natural de la vida, consigues una mente que cabalga como un buen jinete, una mente que sabe sentir los movimientos de la vida.

No necesitas mucho tiempo cada día para poder hacer un buen ejercicio de autocinética, tan sólo con unos pocos minutos, quizás cinco o diez te sentirás alineado con respecto a una vida natural y vigorizado. Según vayas practicando, el tiempo de ejercicio aumenta, porque tú mismo querrás que sea más largo.
Con el tiempo descubrirás que esta práctica se convierte en una parte automática de tu vida y te encontrarás haciendo una pausa energética cada vez que sientas la necesidad de alinearte y revitalizarte. La práctica terminará de forma natural y saldrás del trance sintiéndote tranquilo, dichoso, listo para retomar de nuevo la vida. Cuando cese en movimiento deja reposar los dedos sobre los glóbulos oculares y haz una ligera presión sobre ellos, la presión sobre los ojos transmite un mensaje de que la práctica ha finalizado.

En Japón se cree que este ejercicio no sólo aporta energía vital a tu cuerpo, sino que elimina asimismo el cansancio que se ha acumulado en él. También resulta positivo expresar un sincero gracias al final de la práctica como expresión de agradecimiento a sus antiguas raíces.

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